Agencias -
"Las canciones alimentan el espíritu que indaga en la presión de ser no menos que lo divino, en ella colisionan sonidos que llegan a calar los secretos del corazón y luchan por el devenir de una lágrima que finaliza en los labios de la persona a quién más amas..."
Demichelis Focault

Resignarnos al son de una melodía es tener valor para aceptar nuestra convalescencia por el encanto de llenar nuestra debilidad con fuerzas que nuestra alma necesita cada vez más con intensidad, ella desploma las adversidades, a la pasión la llama: amiga y a la tristeza le dice: Amor, pero a la envidia la quiere como a una hermana pues su ira la tiene reservada para el beso que le despoja de la plenitud que ella inició.

Ella nos reprocha que los mejores recuerdos provienen de sus valiosos volumenes, nos hace perder muchas veces la fe, pero jamás podremos decirle a la cara que no nos hace falta para poder vivir, y es que ella sabe que nos hará volver cuantas veces quiera.

Su ausencia nos deja los peores sin sabores, pues en cada nota derrama el maná de los que algun dia esperaron la lluvia, cuando sus ojos vivían en sequía, esperaron sombra cuando palpaban el desierto sin sol, de los que esperaron que el sufrimiento podría hacerla volver, sin saber que ella, ya nos esperaba sin orgullos.

No se puede quitar de nuestra boca su dulce pasión y jamás podremos resignarnos a su adios al llegar la noche, es como quien te ayuda a ser feliz, en tu tristeza, a reir cuando la ausencia nos hace llorar, y cuando menos crees que ya la has olvidado descubres que el arrepentimiento a dejarla no basta, la sublimidad que fluye de cada sonido como si fuera su interior nos hace caer en letargo para los que nos necesitan, ella nace y no crece, ella necesita morir para resucitar en medio de una lágrima.

"Las canciones cultivan cardos con muchas flores, pero la belleza polulante te la deja a ti, ya que tu eres su mejor expresión, ella interpreta tus sentimientos pero no los dice, solo espera a que tu seas la voz para con su madre que es la melodía".

Demichelis Focault